“La Ruta de la Esperanza, en Venezuela, está en El Tocuyo”.

Frente a la grave crisis de salud, y a la conocida situación económica que se vive en toda Venezuela, de manera particular en El Tocuyo, estado Lara, la asociación civil Hijos de Morán surge para asumir el compromiso en positivo, creyendo y apostando por un país que puede lograr, con su gente y trabajo, lo que con deseo y pasión se proponga.

     En un marco de dependencia y supervivencia, Hijos de Morán ha tropezado y luchado ante las dificultades, así que recobrar la esperanza ha sido lo que se ha impuesto cada día, y poco a poco  ha conquistado los corazones de grandes y chicos.

     Son muchos los motivos e intereses que nos unen y que nos pueden impulsar a seguir una ruta, la de la Esperanza.

     Por eso creemos en este rico potencial que día a día nos mueve, su gente,  y son ellos los que nos indican el camino.

     Esta hermosa organización está formada por un grupo diverso de tocuyanos, y que en corto tiempo ha ido creciendo con amigos que viven a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional y el mundo entero.

     Todos tienen personalidades y perfiles muy distintos,  con la ventaja de que se sincronizan en la hermandad y generosidad, todos con un objetivo común: “mejorar la calidad de vida de los tocuyanos y morandinos”,  y  hacer de esta Ciudad Madre un modelo de logros, para todas las provincias de Venezuela,  para que sea garantizado el bienestar social de cada persona.

     La organización inicia la ruta de la esperanza, donde visitarán el  Hospital Dr. Egidio Montesinos, único centro de salud de esta zona. Aquí la novedad es a diario, entregar las medicinas de tratamientos a pacientes de todas las edades por enfermedades crónicas, infecciosas, digestivas, inflamatorias, de desnutrición y hasta por quemaduras. Gracias a los envíos y donaciones que hacen generosamente las personas, pueden ayudar y ver cumplido su trabajo; cada día se salvan vidas, mientras se pueda.

     Cobijados por médicos y directivos, se  realiza la jornada, ellos  han  decidido sumarse a la labor titánica de ayudar. A su vez, organizan operativos para entregar equipos e insumos médicos como bastones, andaderas y sillas de ruedas, y en áreas específicas como de electricidad, herrería, albañilería y pintura, entre otras, moviliza todo un voluntariado para tratar de mejorar la planta física de este importante centro de salud. Esto es gracias a la colaboración de personas que nos dotan de equipos médicos, muchos de las cuales, son usados y/o reparados.

     La ruta continúa con otra área de gran sensibilidad humana y que tanto como la segunda requiere la suma de voluntades, se trata del  Comedor y su proyecto social: La Olla Solidaria. Para muchos es la Olla de la esperanza y de la alegría, lugar de salvación y de paz, en donde ven sosegar esa angustia de por lo menos llevar un plato de comida caliente a su estómago, al menos una vez al día.

     El comedor tiene su sede gracias a la bondad de una gran  dama tocuyana, y gracias a ella se continúa generando  esta dinámica por  la solidaridad que a todos atrae. Esta gran labor es diaria, atendiendo a miles de personas, con un voluntariado que emerge  dispuesto e imprescindible en estos tiempos tan precarios y difíciles, pero que se rearman moralmente para seguir creyendo  que es posible.

     Allí hay muchos jóvenes dispuestos a darle vida a este lugar cada día con sus sonrisas y forma de ser. También se cuenta con ellos, porque siempre están prestos para llevarles su amistad, solidaridad y un poco de comida a los privados de libertad en cárceles y organismos de seguridad de esta zona.

     Contribuyen con su ayuda, los tan necesarios benefactores, que gracias a sus aportes es posible alimentar ancianos, adultos, madres, discapacitados y niños…  dedican sus esfuerzos para quienes más lo necesiten. Y nuevamente, destacar a esos héroes anónimos que viven a lo largo de la geografía venezolana y de todo el mundo.

     Gracias a todos ellos, Hijos de Morán sigue dando confianza, seguridad a mucha gente de esta noble comunidad. De esta manera, la organización civil que va marcando junto con su gente la ruta de la esperanza, la que invita a voluntades para realizar miles de cosas. Por eso seguimos apostando al trabajo, haciendo cosas maravillosas en un mundo lleno de grandes posibilidades y donde todo se puede lograr.

     Lo que Hijos de Morán se propone lo logra, porque es la máquina humana de solidaridad. En otra entrega, más de Hijos de Morán, siguiendo ésta  ruta, la Ruta  de la Esperanza…

 

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